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El humor del presidente Mao

El siguiente artículo se publicó en la revista mexicana "Nexos" y su autor es Luis Bugarini.

Lo notable es como los actuales líderes populistas de la región dicen frases muy similares a las aquí comentadas.

Aquí el artículo:

El marxismo fue enfático en su propuesta de reingeniería social y pagó cara esta soberbia. La Historia le daría la razón aunque lo único que hizo fue darle garrotazos.

Su aliento profético se trozó desde un inicio, ya que fue puesto en práctica por un grupo de intelectuales y no, como se pensó, por una clase obrera enfurecida por el oprobio. La diosa Dialéctica ignoró su tentativa y lo mismo la burocratización que los excesos del centralismo, desbarataron su capacidad para implementar el socialismo en un entorno de pocos aliados. De manera paulatina, el sueño se transformó en la pesadilla que aún subsiste en la cabeza de no pocos obstinados.

Las Citas del Presidente Mao, título original de lo que se conoce como el Libro Rojo de Mao, figura como el segundo libro más impreso de la historia, después de la Biblia. Sergio Vila-SanJuán lo coloca por encima de El Corán o El libro de Mormón, en Código Best seller con las cifras en la mano. Es un libro que se desborda en las librerías de viejo y, como sucede con cualquier otro programa ideológico, presenta fallas irremediables que saltan a la vista en una hojeada distraída. Es una vulgata de subrayados, firmada por un tal Lin Piao, quien fuera su ministro de defensa, cuya misión era servir como catecismo para los menos favorecidos desde el punto de vista ideológico. China es gigantesca y el adoctrinamiento no sucede de la noche a la mañana. Así que en el mismo libro aparece el moralista, el filósofo y el dirigente. Un manual todo en uno.

El libro se publicó por primera vez en 1964 y recoge ideas, sentencias y consejos del presidente Mao, a la manera de un prontuario. Basta con leer el índice para ir directo al asunto de nuestro interés. El humorismo involuntario deriva de muchas de sus aseveraciones, que se prueban equivocadas o decididamente sectarias. La lectura del volumen es un tedio infinito, pues no hace sino repetir el corpus ideológico del marxismo-leninismo, adaptado a las condiciones agrícolas y de aislamiento de China. La paradoja es que despoja al marxismo de su condición esencialmente crítica, para transformarlo en una secuencia de lugares comunes y consejos para la vida práctica. Ser revolucionario por decreto es una tara de proporciones insólitas.

El Libro Rojo ha derivado en una curiosidad, ya que su descaro en el culto a la personalidad termina insoportable. Deng Xiaoping —autor de la idea: “un país, dos sistemas”— se encargó de hacerlo a un lado para restarle influencia a la figura de Mao. Es lógico que fuera de su contexto histórico, cualquier programa ideológico quede en los huesos. Es triste, no obstante, que fueron postulados que se utilizaron para neutralizar adversarios y, en consecuencia, limitar la libertad de los disidentes chinos. La miseria que trajeron consigo las diversas formas de implementar el socialismo, aún no se estima en su más justa proporción.

Extraigo algunas líneas que juzgo significativas.

1. “Son nuestros enemigos todos aquellos que están confabulados con el imperialismo: los caudillos militares, los burócratas, la burguesía compradora (sic), los grandes terratenientes y el sector reaccionario de la intelectualidad subordinado a ellos”.

2. “Tanto el dogmatismo como el revisionismo son contrarios al marxismo”.

Y más abajo:

“El sistema socialista terminará por reemplazar al sistema capitalista; ésta es una ley objetiva, independiente de la voluntad del hombre”.

3. “Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas”.

Y más arriba:

“El enemigo no desaparecerá por sí solo”.

 4. “La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: justas e injustas. Todas las guerras progresistas son justas…”

5. “Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del fusil”.

Y más abajo:

“Estamos por la paz”.

6. No golpear ni injuriar a la gente;

7. “El Partido Comunista no teme a la crítica porque somos marxistas, la verdad está de nuestro lado…”.

Y más abajo:

“Las cosas en el mundo son complejas y las deciden diversos factores. Debemos examinar los problemas en sus diferentes aspectos y no en uno solo”.

8. “Con sus fusiles, los comunistas rusos crearon el socialismo. Nosotros crearemos una república democrática.”

9. “El mundo progresa y el futuro es brillante; nadie puede cambiar esta tendencia general de la historia”.

10. “El imperialismo norteamericano no ha sido derribado aún y tiene la bomba atómica. Estoy seguro de que será derribado. También es un tigre de papel”.

Y más abajo:

“El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase de infamias”.

Argentina y la Libertad

Espero que algún día tomemos conciencia de la sabiduría de la brillante observación de Alexis de Tocqueville, que creo haberla repetido en múltiples oportunidades: “Tanto más fuertes son los vicios del sistema, que la virtud de los que lo practican”. Y seguidamente añadió: “Socialismo y concentración del poder son frutos del mismo suelo”. Ante esa realidad me voy a permitir hacer una análisis histórico de la Argentina, a partir de Rosas, hasta Perón y después. No olvidemos que la historia es un aprendizaje (David Hume).

La primera pregunta al respecto del tema que nos ocupa sería: ¿Que cultura y empresariado tenía la Argentina en la época de Rosas? Me atrevería a decir ningún empresario. Entonces ¿qué fue lo que permitió que Argentina entre 1853 y principios del siglo XX diera un salto cuántico en la historia y pasara de ser uno de los países más atrasados del mundo, al séptimo país más rico del mundo? Indudablemente que Caseros no tenía por objeto la libertad, sino eliminar el monopolio de la aduana de Buenos Aires del comercio internacional argentino y permitir la libre navegación de los ríos.

Dada esa realidad el paso subsiguiente se produjo cuando Justo José de Urquiza, sin quien no habría existido la Argentina, se enamoró de las ideas del pensador más grande de América Latina, Juan Bautista Alberdi. Fue en razón de ello que se aprobó la Constitución de 1853, basada en la Constitución americana, y se inició la libertad en la Argentina. Y volviendo a Tocqueville: “Los países no son más ricos por la fertilidad de sus tierras, sino por la libertad de sus habitantes”. Lamentablemente en Argentina se cree que la riqueza fue producida por la Pampa Húmeda, y por ello me he permitido sostener que entonces se humedeció en 1853 y se secó en 1942.

Argentina llegó a principios del siglo XX como el segundo país del mundo en estatuir e implementar el sistema del Rule of Law, que había cambiado la historia universal. Así competía con Estados Unidos y tal como lo reconociera The Economist recientemente, tenía un ingreso per cápita más alto que Alemania, Francia e Italia. En ese período había pasado de tener un millón de habitantes con un 80% de analfabetos, a siete millones de habitantes y 25% de analfabetos.

Creo entonces que la Argentina es un ejemplo para la historia universal. No obstante las dificultades políticas generadas por el gobierno de Irigoyen y su última consecuencia su destitución en 1930, la Argentina, aun durante la denominada década infame, soportó la recesión del treinta en mejores condiciones que Estados Unidos. Pero también llegó el Nacionalismo Católico y con él se produjo la llegada del fascismo con la presidencia de Juan Domingo Perón y Evita. Basta analizar la Constitución de 1949 para tomar conciencia de que se habían abandonado todos los principios y derechos garantizados por la Constitución de 1853-60, y se iniciaba el proceso fascista que había comenzado en Europa con la presidencia de Mussolini en Italia y siguiera en Alemania con Hitler.

Como bien dijera Lenín: “Un fascista es un liberal asustado”. O sea ante la alternativa de ser expropiados, los capitalitas empresarios colusionan con el Estado. Esa es la alternativa de la que nos debemos liberar en la conciencia de que el gobierno es una administración de hombres sobre hombres, y los hombres no son ángeles. Por tanto es necesario limitar el poder político y tomar en cuenta que las mayorías no tienen derecho a violar los derechos de las minorías (James Madison). Y tal como dijera Hume, el problema no son las mayorías sino las asambleas que pretenden representarlas, y a los hechos me remito.

Entonces recordemos que el fascismo se inicia en Italia, donde Mussolini, un antiguo socialista, adopta las ideas de Lenín expuestas en su NEP: (Nueva Economía Política). En ella Lenín al darse cuenta del fracaso del comunismo en el orden económico llegó a la siguiente conclusión en su “Introducción a la Nueva Política Económica”:

“Podemos permitir el libre intercambio local en una apreciable extensión, pero sin destruir, sino en la realidad reforzar el poder político del proletariado”

O sea siguiendo las máximas de Machiavello en el Príncipe: “El príncipe no puede controlar el amor, pero sí el miedo”. Y siguiendo en la NEP dijo: “Los capitalistas están operando entre nosotros. Están operando como ladrones, tienen ganancias, pero saben cómo hacer las cosas”.O sea el fascismo fue el engendro político surgido de esa apreciación de la realidad, por tanto a partir de otra colusión con el socialismo, que determina el poder absoluto. Es decir, no se respetan los derechos individuales. Los empresarios (capitalistas) ante esa alterativa o abandonan los países o colusionan con el gobierno para salvar su propiedad.

Como antes dijimos el fascismo llega de la mano del Nacionalismo Católico que se pergeñeó finalmente en la Argentina de conformidad con el acuerdo de Mussolini con el papa Pío XI, es decir, el Concordato de Letrán de donde surgió la encíclica Quadragesimo Anno, en la que se encuentran los siguientes principios:

“Por tanto la autoridad pública, guiada siempre por la ley natural y divina e inspirándose en las verdadera necesidades del bien común, puede determinar más cuidadosamente lo que es lícito…”

“El Estado, el cual libre de todo partidismo, de bienestar erigido en soberano supremo árbitro de las ambiciones y concupiscencia de los hombres”.

En función de esos principios llegó Perón y así se impuso a los empresarios la alternativa de la supervivencia. Así ocurrió en la Alemania de Hitler donde las empresas más destacadas colaboraron con el nazismo aun en plena Guerra Mundial. Ese proceso, lamentablemente no terminó con la caída de Perón en 1955, cuando los militares la primera medida que adoptaron fue la ruptura del contrato petrolero con la California.

Debemos tomar conciencia pues que la naturaleza humana es universal, y los comportamientos dependen del sistema ético político en que se encuentra el hombre. De tomar conciencia de esta realidad surgió el sistema contrario del socialismo y el  fascismo, que determinó el respeto por los derechos individuales y la limitación del poder político. De esa concepción político-filosófica surgió el empresariado y la consecuente creación de riqueza por primera vez  en la historia. La política no depende de los empresarios, los empresarios dependen de la política.

La Argentina con votos o sin votos no ha salido en la práctica del proceso que iniciara Perón y la Constitución de 1853-60 pasa por debajo de la mesa de peronistas y no peronistas. Por ello podemos decir que la sociedad, empresarios incluidos, se encuentra perdida en el llano. Son los políticos los que tienen en sus manos la responsabilidad de restituir los principios que llevaran a la Argentina por las cimas de la historia. Tenemos que rescatar las ideas de Alberdi y Sarmiento, a los cuales en la actualidad el gobierno los descalifica por extranjerizantes. Y recordemos una observación del primero que está hoy más vigente que nunca: “Hasta aquí el peor enemigo de la riqueza del país es  la riqueza del fisco”. Y esta realidad no solo se está viviendo en Argentina, sino que puedo decir que la Unión Europea está más quebrada que Argentina. Cuando el gasto público alcanza o supera el 50% del PBI se viola el derecho de propiedad, y cuando esto ocurre desaparecen los empresarios que crean la riqueza, y quedan los que en virtud de la supervivencia “colaboran” con el Estado. En este caso debo recalcar la excepción de la Sociedad Rural y su presidente Luis Miguel Etchevehere, y del presidente de Shell Sr. Aranguren.

Cuando todo el mundo se tiene que ocupar de la política, es precisamente porque esta no funciona como debe, y se vive la incertidumbre y la falta de libertad. Lo necesario es que surjan los políticos que en función de las ideas de la libertad, ofrezcan al público la alternativa del respeto por los derechos individuales. Es posible que ante esa posibilidad surjan empresarios capaces de colaborar directa o indirectamente al rescate de la Constitución.

Armando Ribas

Videla, un producto típicamente argentino

Una de las cosas que más me llamaron la atención en las entrevistas que derivaron en el libro “Disposición Final” fue que Jorge Rafael Videla se reveló como un producto auténticamente argentino; el fruto extremo de una cultura política fratricida, que divide entre buenos y malos, entre amigos y enemigos, y que, en consecuencia, considera que cada gobierno tiene la misión de refundar el país. Una cultura autoritaria, que desprecia la búsqueda de equilibrios y consensos, así como es renuente a la tolerancia y a la evolución.

Videla y los militares llevaron al extremo la división de la Argentina entre amigos y enemigos: “Había que eliminar a un conjunto grande de personas que no podían ser llevadas a la Justicia ni tampoco fusiladas”, afirmó sobre el acuerdo básico de la cúpula militar que tomó el poder, hace treinta y ocho años. No sólo para “ganar la guerra contra la subversión” sino para “disciplinar a una sociedad anarquizada, volverla a sus cauces naturales”; reconstruirla como si fuera de plastilina y pudiera ser modelada por la fuerza.

Sería hermoso que el relato kirchnerista fuera cierto, al menos en este punto; que Videla y los militares hayan sido una anomalía o más bien la expresión de solo una parte de la Argentina, esa gente mala, egoísta, a la que solo le preocupan sus intereses particulares: la prensa hegemónica, el campo, la Iglesia, las clases medias (cuando no votan como tienen que hacerlo), el empresariado que no es nacional ni popular, el radicalismo, el peronismo ortodoxo o moderado, el sindicalismo “burocrático”…

Sin embargo, la realidad supera al relato. La “juventud maravillosa”, de la que el kirchnerismo se postula como legítimo heredero, no tomó las armas luego del golpe del 24 de marzo de 1976 para defender la democracia y los derechos humanos, respaldados por los partidos, sindicatos, medios de comunicación y organizaciones sociales que defendían los intereses populares.

No ocurrió así. Los militares desplazaron a la presidenta Isabel Perón con el apoyo de buena parte de la sociedad, que estaba harta de la inflación, el desabastecimiento, la violencia de derecha e izquierda (en 1975 hubo 1.065 muertos por razones políticas), la fragilidad del gobierno y de la Presidenta y las denuncias de corrupción. Tanto fue así que no hubo protestas callejeras ni huelgas en las fábricas o los comercios.

La prensa reflejó ese respaldo social: no solo La Nación y Clarín, como ahora machacan los voceros del kirchnerismo; también La Opinión, de Jacobo Timerman, un diario considerado de centro izquierda que apoyaba abiertamente al almirante Emilio Massera, y el vespertino La Tarde, dirigido por su hijo, el actual canciller Héctor Timerman.

Buena parte de los empresarios y del Episcopado respaldaron el golpe de Estado. Pero también el Partido Comunista, que alababa a las “palomas” de la dictadura, como Videla, y proponía un gobierno cívico-militar. Las guerrillas recibieron el golpe con entusiasmo: ya existían antes del 24 de marzo de 1976; el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) no había abandonado las armas durante los cuatro gobiernos constitucionales del peronismo, entre 1973 y 1976, y Montoneros, de origen peronista, había vuelto a la clandestinidad luego de la muerte del presidente Juan Perón, el 1° de julio de 1974.

Tanto el ERP como Montoneros jugaron al golpe, a “fascistizar” al Ejército, seguros de que una nueva dictadura convencería a los sectores populares de que eran ellos quienes defendían sus intereses. Para concretar el sueño de la revolución socialista, habían creado “ejércitos populares”, con grados y uniformes. Esto no es una interpretación, son hechos; se pueden consultar los documentos de la época y las declaraciones de los jefes guerrilleros, como Mario Firmenich y Mario Santucho.

Fueron muchos los actores que condujeron al poder a los militares, cuya dictadura fue un desastre: miles de detenidos asesinados y desaparecidos según el macabro método llamado “Disposición Final”, crisis económica y hasta una guerra perdida contra Gran Bretaña y sus aliados por las Islas Malvinas. La memoria es importante pero luego de conocer la verdad, toda la verdad.

Ceferino Reato @ceferinoreato
Es periodista y licenciado en Ciencia Política. Dirige la revista Fortuna y publicó los libros Operación Traviata (2008), Operación Primicia (2010), Disposición Final (2012) y ¡Viva la sangre! (2013), entre otros.

Seis consejos de Orwell para no manipular al ciudadano

Para George Orwell La gran enemiga del lenguaje es la falta de sinceridad. “Cuando hay una brecha entre las intenciones reales de uno y aquellas que confiesa, uno se vuelve hacia las largas palabras y los agotados modismos por instinto, como si fuera un calamar arrojando un chorro de tinta”.

Para evitar la tentación que la imprecisión y las frases trilladas, Orwell ofreció estas seis reglas de oro.

1. No uses nunca una metáfora, símil o figura lingüística que estés acostumbrado a ver impresa, en particular expresiones como “talón de Aquiles”, “canto del cisne”, “hervidero”, “semillero” que Orwell llamaba “metáforas muertas”. Consideraba que la mayoría de las veces se usaban sin conocer su auténtico significado.

2. Si puedes usar una palabra corta, no uses nunca una larga. A Orwell le exasperaba el uso “pretencioso” del idioma con el abuso de palabras como “fenómeno”, “individuo”, “objetivo” y “elemento” o sin  significado como “romántico”, “plástico”, “valores” y “humano”.

3. Si puedes acortar una palabra, hazlo. Para Orwell es frecuente encontrar párrafos largos y carentes de sentido no solo en discursos políticos sino en textos sobre Arte y crítica artística.

4. Nunca uses la voz pasiva si puedes usar la activa.

5. Nunca uses un vocablo extranjero, un término científico o jerga si crees que existe un equivalente en el lenguaje común.

6. Rompe cualquiera de estas reglas antes que decir una barbaridad. Por ejemplo, si es necesario para construir la frase más exacta pero bajo la recomendación de no usar el lenguaje para manipular o engañar al lector.

The Economist: Lecciones para muchos gobiernos de un país con 100 años de declive

Hace un siglo, cuando Harrods decidió crear su primer emporio en el extranjero, eligió Buenos Aires. En 1914 Argentina se destacaba como el país del futuro. Su economía había crecido más rápido que la estadounidense en las cuatro décadas anteriores. Su PIB per cápita era mayor que el de Alemania, Francia o Italia. Se jactaba de su  tierra maravillosamente fértil, un clima soleado, una democracia nueva (el sufragio universal masculino fue introducido en 1912), una población educada y el baile más erótico del mundo. Los inmigrantes “tangueaban” en todas partes. Para un joven ambicioso, la elección entre Argentina y California era muy difícil.

Todavía hay muchas cosas que amar de Argentina, desde la salvaje Patagonia al mejor futbolista del mundo, Lionel Messi. Los argentinos siguen siendo quizás las personas más guapas del planeta. Pero el país es un desastre. Harrods cerró en 1998. Argentina es una vez más en el centro de una crisis de los mercados emergentes. Esto puede ser atribuido a la incompetencia de la presidenta, Cristina Fernández, pero ella no es más que la último de una sucesión de populistas económicamente analfabetos, que se remonta a Juan y Eva (Evita) Perón, y antes también. Olvídese de competir con los alemanes. Los chilenos y uruguayos, a quienes los argentinos solían menospreciar, ahora son más ricos que ellos. A los niños de ambos países - y de Brasil y México - también les va mejor en las pruebas internacionales de educación.

Reimpresiones
¿Por qué detenerse en una tragedia nacional? Cuando la gente considera que lo peor puede pasarle a su país, piensan en el totalitarismo. Teniendo en cuenta el fracaso del comunismo, ese destino ya no parece probable. Si Indonesia estaba a punto de hervir, los ciudadanos difícilmente miren a Corea del Norte como un modelo; los gobiernos de Madrid y Atenas no están citando a Lenin como la respuesta a sus tribulaciones en euros. El verdadero peligro inadvertido es la Argentina del siglo XXI. Deslizarse casualmente hacia una caída sostenida no es difícil. El extremismo no es un ingrediente obligatorio, por lo menos no en demasía: debilidad de las instituciones, políticos localistas, dependencias sin ánimo de ser modificadas y una persistente negativa a enfrentar la realidad hacen al asunto.

A lo largo de mis días salvajes, mi loca existencia
Al igual que en cualquier otro país, la historia de Argentina es única. Ha tenido mala suerte. Su economía dependiente de las exportaciones fue golpeada por el proteccionismo de los años de entreguerras. Confió demasiado en Gran Bretaña como socio comercial. Los Perón eran populistas seductores inusuales. Al igual que la mayor parte de América Latina, Argentina adoptó el Consenso de Washington a favor de la apertura de los mercados y la privatización en la década de 1990 y se fijó el peso al dólar. Pero la crisis, cuando llegó en 2001, fue particularmente salvaje - y dejó a los argentinos en permanente sospechosa de la reforma liberal.

La mala suerte no es el único culpable. Debido a su economía, su política y su renuencia a reformar, la decadencia de la Argentina ha sido en gran parte autoinfligida.

Las materias primas, gran ventaja de la Argentina de 1914, se convirtieron en una maldición. Hace un siglo, el país fue uno de los primeros en adoptar la tecnología de carne refrigerada - la aplicación asesina de aquellos tiempos- pero nunca trató de agregar valor a su comida. Incluso hoy en día, su cocina se basa en tomar la carne mejor considerada del mundo y quemarla. Los Perón construyeron una economía cerrada que protegía sus industrias ineficientes; mientras generales de Chile se abrieron en la década de 1970 y se pusieron a la cabeza. El proteccionismo de Argentina ha socavado el Mercosur, el pacto comercial regional. El gobierno de Fernández de Kirchner no sólo imponer aranceles a las importaciones, sino que grava las exportaciones agrícolas.

Argentina no construyó las instituciones necesarias para proteger a su joven democracia de su ejército, por lo que el país fue propenso a los golpes de Estado. A diferencia de Australia, otro país rico en materias primas, la Argentina no desarrolló partidos políticos fuertes decididos a construir y compartir la riqueza: su política fue capturada por los Perón y se centró en las personalidades y la influencia. Su Corte Suprema ha sido manipulado repetidamente. La interferencia política ha destruido la credibilidad de su oficina de estadística. El soborno es endémico: el país ocupa un deficiente puesto 106 en el índice de corrupción de Transparencia Internacional. La creación de instituciones es una tarea lenta y aburrida. Los dirigentes argentinos prefieren la reparación veloz de los líderes carismáticos, tarifas milagrosas y tipos de cambio fijos, en lugar de, digamos, una profunda reforma de las escuelas del país.

No son las soluciones que prometían ser
La decadencia de la Argentina ha sido seductoramente gradual. A pesar de períodos terribles como la década de 1970, Argentina no sufrió nada tan monumental como Mao o Stalin. A lo largo de su declive, los cafés de Buenos Aires han seguido sirviendo espressos y medialunas. Eso hace que su enfermedad especialmente peligrosa.

El mundo rico no es inmune. California está en una de sus fases estables, pero no está claro que ha dejado su adicción a las soluciones rápidas a través de referendos, y su gobierno aún carga su peso sobre el sector privado. El extremo sur de Europa, tanto el gobierno como las empresas han evitado enfrentar la realidad con desdén argentino. La demanda petulante de Italia de que las agencias de calificación deben tener en cuenta su "riqueza cultural", en lugar de mirar demasiado de cerca sus dudosas finanzas públicas, suena similar a la Señora Fernández de Kirchner. La Unión Europea protege a España o Grecia de no caer en un espiral de autarquía. Pero ¿y si la zona euro se rompe?

El peligro más grande, sin embargo, radica en el mundo emergente, donde el progreso ininterrumpido está comenzando a ser visto como imparable. Demasiados países han disparado hacia adelante sus problemas sobre las exportaciones de productos básicos, pero descuidado sus instituciones. China tiene menos hambre de materias primas, por lo que las debilidades de los países emergentes están expuestas al igual que la fue en Argentina. El populismo acecha a muchos países emergentes: están estirando las constituciones. Dependiendo excesivamente del petróleo y gas, gobernado por cleptócratas y acorazada con una autoestima peligrosamente alta, Rusia marca muchos casilleros. Pero incluso Brasil ha coqueteado con el nacionalismo económico, mientras que en Turquía el autocrático Recep Tayyip Erdogan está mezclando Evita con el Islam. En muchas partes de Asia emergente, incluyendo China y la India, el capitalismo de amigos está a la orden del día. La desigualdad alimenta la misma rabia que produjo los Perón.

La lección de la parábola de la Argentina es que el buen gobierno importa. Tal vez se aprenda de la lección. Pero lo más probable es que dentro de 100 años el mundo mire hacia atrás otra Argentina, otro país del futuro que quedó atrapado en el pasado.

Cuba: El estado proxeneta

Los 33 presidentes y dignatarios que visitaron La Habana se quedaron maravillados. Ninguno sabía cómo, aunque fuera muy precariamente, con los edificios en ruina y al filo de la catástrofe, Cuba conseguía sostenerse. Acaso con la excepción de Nicolás Maduro, que tiene dotes de vidente y un diálogo permanente con los pájaros, lo que lo mantiene plenamente informado.

Ninguno ignoraba que la bicentenaria industria azucarera había sido liquidada y desguazada por la incapacidad feroz de la dirigencia. Todos conocían que las marcas de tabaco y rones fueron vendidas a multinacionales europeas hace mucho tiempo. Era evidente que la flota pesquera no existía desde los años noventa. No obstante, la Isla, a trancas y barrancas, importaba el 80 por ciento de todos los insumos que esa sociedad necesita, incluidos los alimentos, la medicina y una parte sustancial de la energía.

¿Cómo lo hacía? ¿Dónde estaba el truco? ¿De dónde sacaba la plata?

Se lo escuché por primera vez a un diplomático europeo que había vivido en Cuba. Luego se ha popularizado. El modelo creado por los Castro es el estado proxeneta. El proxenetismo es una conducta delictiva que consiste en obtener beneficios de otra persona a la que se obliga a trabajar mediante coacciones o el suministro de protección. Generalmente se aplica a la prostitución, pero no sólo a ella. Familiarmente también se le conoce como “chulería”.

Es una denominación incómoda, pero ajustada a la realidad que circula en voz baja entre los cubanos de la Isla. El gobierno se ha especializado en la extorsión de sus propios ciudadanos o de los aliados a los que les brinda servicios de espionaje y control social, sus dos únicas especialidades o “ventajas comparativas”, como suelen decir en la jerga económica. Cincuenta y cinco años después de implantada la dictadura, casi todas las fuentes significativas de ingreso que sostienen al país provienen de oscuros negocios realizados en el exterior.

• El subsidio venezolano. Calculado en 13 000 millones de dólares anuales por el profesor Carmelo Mesa Lago, decano de los economistas cubanos en esta materia. Eso incluye más de 100 000 barriles diarios de petróleo, de los cuales la mitad se reexportan y venden en España. Otros 30 000 parece que van a Petro Caribe y da origen a una doble corrupción de apoyo político y enriquecimiento ilícito. La fuente pública de esta información es el experto Pedro Mantellini, uno de los grandes conocedores del tema petrolero venezolano. Lo explicó en Miami en el programa de María Elvira Salazar en CNN Latino. Caracas compra influencia internacional a base de petróleo, pero comparte con sus cómplices cubanos la gestión de esas dádivas. Cuba, al fin y al cabo, es la metrópolis.

• La trata de médicos y personal sanitario. Alcanza la cifra de siete mil quinientos millones de dólares anuales. La especialista María Werlau, directora de Cuba Archive, ha descrito la actividad en The Miami Herald. Es muy fácil llegar al artículo por medio de Google. El gobierno cubano alquila y cobra por el arrendamiento de sus profesionales de la salud. Les confisca a sus “protegidos” el 95% de los salarios. Angola paga hasta sesenta mil dólares anuales por cada facultativo. Ni siquiera la ayuda a Haití se escapa de este esquema de solidaridad tarifada. Los servicios prestados en el devastado país se lo abonan a buen precio a La Habana los organismos internacionales. Brasil, que paga por muchos servicios, es el último gran socio de Cuba en esta oscura actividad del proxenetismo sanitario internacional. Dilma no quiere tanto beneficiar a sus pobres, como a sus amigos cubanos. Raúl, además, tiene un gran dominio del oficio. Es una práctica conocida por los negreros cubanos desde el siglo XIX. Mientras duró la esclavitud (hasta 1886) los amos solían arrendar a sus esclavos cuando no los necesitaban. La zona más rentable del negocio de “alquilar negros” eran las pobres muchachas que entregaban a los burdeles. Sus amos cobraban por los servicios que ellas prestaban. Eran empresarios-proxenetas. Ahora, simplemente, se trata de un estado-proxeneta.

• Otros alquileres, otros negocios. Pero ahí no termina la explotación. El gobierno cubano les arrienda otros profesionales a empresas privadas. Los antiguos griegos se referían a los esclavos como “herramientas parlantes”. No creo que Raúl conozca a los clásicos, pero entiende perfectamente el significado último de la expresión. Hay universidades latinoamericanas o de habla portuguesa que contratan con el gobierno de La Habana los servicios de buenos profesores cubanos de matemáticas o física a precios de saldo. Hay salas de fiesta y cabarets que contratan músicos o teatros que se sirven de los bailarines cubanos, incluido el magnífico ballet de Alicia Alonso. Existen compañías europeas y latinoamericanas que explotan a técnicos en informática procedentes de la Isla. El régimen de los Castro sabe que un cubano bien instruido es totalmente improductivo dentro de Cuba, dado el demencial sistema económico de la Isla, pero es una fuente potencial de riqueza una vez colocado en el exterior. Objetivamente, ese gobierno es una gigantesca e implacable empresa de subcontratación laboral que viola todas las reglas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). De eso y para eso vive.

• Las remesas de los exiliados. Emilio Morales, el gran conocedor del tema, escapado de Cuba hace relativamente poco tiempo, sitúa esa fuente de ingresos (2012) en algo más de cinco mil millones de dólares. La mitad, grosso modo, es remitida en efectivo y el resto en mercancías. Crece al ritmo del 13% anual. Cada vez que escapa un balsero, el régimen, de dientes afuera, gime por la fuga, pero sabe que, al cabo de un tiempo, fluyen los dólares hacia la necesitada familia dejaba en la Isla. En Cuba, aunque fuera con mendrugos, había que alimentarlo. Una vez en el exilio, es una fuente gratis y constante de recursos.
De ahí sale el dinero para pagar por las importaciones. ¿Hasta cuándo podrá Raúl Castro sostener a una sociedad casi totalmente improductiva mediante actividades que rondan o incurren directamente en el delito? No se sabe. Los proxenetas suelen tener larga vida. Hay mucha gente que se sirve de su intermediación para acceder a diversas formas de placer, incluido el disfrute del poder.

Carlos Alberto Montaner

Más restricciones a la prensa

Venezuela y los países que, como Bolivia, Ecuador o Nicaragua, están claramente dentro de su órbita de influencia política continúan desplegando activamente toda suerte de restricciones regulatorias a las libertades de información y expresión. Este camino tiene como objetivo final crear en cada uno de esos países una situación parecida a la de Cuba, que obra a la manera de "modelo" para todos ellos, donde esas libertades esenciales simplemente ya no existen desde hace rato. La agudización de las restricciones instrumentadas a partir de las llamadas "leyes de medios" es cada vez más evidente.

Venezuela acaba de crear un nuevo organismo dotado de facultades para monitorear toda la información, pudiendo declararla "reservada", de modo de limitar o impedir su circulación y difusión. Se trata de un instrumento de censura que ha sido creado a cara descubierta, pese a que sus pautas operativas conforman una violación clara a las normas internacionales. Nos referimos al Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria.

Pese a que esa iniciativa estaba en plena discusión parlamentaria, el organismo de censura fue creado repentinamente por decreto, designándose para conducirlo a un general de las milicias bolivarianas que estaba a cargo de las labores de inteligencia. Una muestra más del control militar que se está ejerciendo sobre Venezuela.

En paralelo, el cuestionado presidente venezolano, Nicolás Maduro, acaba de solicitar públicamente la cárcel para algunos periodistas del Diario 2001, simplemente por mencionar en la tapa que en Venezuela existe escasez de combustible. Según Maduro, eso es un delito imperdonable.

En Ecuador, donde el autoritario presidente, Rafael Correa, persigue implacable y abiertamente a todo medio o periodista que disienta de sus opiniones, se acaba de designar a Carlos Ochoa, un periodista afín al gobierno y ex director de Noticias de GamaTV, como superintendente de Información con facultades expresas de sancionar autónomamente a los medios y a los periodistas. Sanciones que incluyen no sólo la posibilidad de imponer duras multas, sino la facultad de obligar a rectificar y también a pedir disculpas.

Estamos ante un instrumento de censura indirecta con capacidad de transformarse rápidamente en uno de censura directa. La sorpresiva designación coincide con la promoción de una nueva demanda de inconstitucionalidad contra la ley de comunicación ecuatoriana que impugna la norma mencionada por violar la Constitución de Ecuador, los tratados internacionales de derechos humanos y las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos referidas a la libertad de pensamiento, de expresión, de comunicación y de información.

Desde el autoritarismo se está asfixiando sistemáticamente a los medios independientes por la vía normativa, y esto ocurre en todo el ámbito bolivariano y en el de sus compañeros de ruta, es decir, aquellos gobiernos que, sin admitir abiertamente su pertenencia a la ideología autoritaria, están adoptando conductas claramente afines.

Este lamentable proceso fue objeto de gran preocupación en la 69° asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa que se lleva a cabo actualmente en Denver, Estados Undos. Allí, Ricardo Trotti sostuvo que en nuestro país el Gobierno avanza en el control de medios privados. "Lo mismo ocurre en Ecuador, Nicaragua y Venezuela", sostuvo, al tiempo que alertó sobre la existencia, en esos países, de un creciente discurso "antimedios".

La censura democrática mediante el periodismo militante


Atinadísima frase del director de Le Monde Diplomatique, Ignacio Ramonet, cuando afirma:

"Hoy la información nos oculta la información. La información, en muchos casos, sólo sirve para ocultar otra información. Se difunde una información que nos impide acceder a la buena información. Es lo que yo llamo la Censura Democrática".

Jamás mejor definido el trabajo de los gobiernos populistas a través del periodismo militante.